domingo, 23 de noviembre de 2014

Reflexión del proyecto de Realidad Aumentada de Cristina Ruiz


Este proyecto lo he llevado a cabo en grupo junto con Carolina, Sandra y Paloma.

En primer lugar, la elección de las personas con las que queremos trabajar me parece fundamental puesto que se puede hacer de un trabajo largo, un trabajo muy divertido. Así mismo, si los integrantes del grupo tienen un mismo o parecido nivel de eficacia, el resultante final será más satisfactorio y el trabajo diario más fácil.

La función de cada persona del grupo es diferente, pero todos vamos a tener distintas responsabilidades durante el desarrollo del proyecto. En el comienzo, uno se encarga de filmar, otro sujeta el texto para que la persona que interpreta tenga más facilidades y fluidez comunicando y el último trabaja el vídeo con el programa correspondiente. Pero a veces los papeles se cambian y así todos acabamos encontramos nuestro lugar en el conjunto.

Todo esto será beneficioso en el caso de que decidamos llevar la realización de esta actividad a nuestras aulas porque, mientras los alumnos realizan el proyecto, estarán desarrollando una gran cantidad de conocimientos, procedimientos y actitudes que les servirán en el resto de su formación académica y en su vida.

Este trabajo requiere saber redactar, tener capacidad crítica de elección, ser autónomos, saber trabajar en grupo, interpretar un personaje, saber filmar y trabajar con distintos programas de internet, ser pacientes, memorizar, saber estar, hacer aportaciones al grupo sin miedo, preguntar cuando sea necesario, pedir ayuda, trabajar la creatividad y explotarla al máximo, etc.

Algunos de los pasos requeridos para la realización del proyecto en grupo son, por lo tanto: la elección del cuadro que se va a representar, la redacción del guion que se va a seguir, la grabación, el paso del trabajo al ordenador… Pero, además, como ya he mencionado, se requieren otros trabajos individuales como, por ejemplo, de memorización.

Es necesario que esté claro desde el principio que el proyecto no es fácil, pues son precisas muchas horas de dedicación y mucha paciencia. Pero, sin embargo, una vez terminado, si volvemos la vista atrás y recordamos todos los momentos graciosos, de discusiones o de cansancio, podemos decir que el resultado merece la pena.

Si alguna vez llevara la realidad aumentada a mi aula lo haría tal y como lo hemos hecho en clase, pero teniendo en cuenta, claro, la edad de los alumnos. Sabiendo esto, quizá restringiría su elección de cuadros dándoles una lista con los que quiero que sean trabajados y estableciéndome a mí misma una serie de objetivos que los chicos y chicas deberán alcanzar.


Personalmente, el trabajo me ha gustado mucho. Me ha parecido diferente y original en relación a  todo lo que hemos hecho anteriormente y, además, lo veo muy didáctico puesto que, como ya he expresado anteriormente, de él podremos sacar innumerables aprendizajes fundamentales. 

En conclusión, creo que es posible llevarlo a las aulas organizandolo con antelación y cediendo la responsabilidad a los alumnos de cada grupo para cumplir las fechas establecidas, porque si no, como profesores, corremos el riesgo de perder el control de la actividad y, en ocasiones, se alargará más de lo fijado.

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