Este proyecto lo he llevado a cabo en grupo junto con
Carolina, Sandra y Paloma.
En primer lugar, la elección de
las personas con las que queremos trabajar me parece fundamental puesto que se
puede hacer de un trabajo largo, un trabajo muy divertido. Así mismo, si los
integrantes del grupo tienen un mismo o parecido nivel de eficacia, el
resultante final será más satisfactorio y el trabajo diario más fácil.
La función de cada persona del
grupo es diferente, pero todos vamos a tener distintas responsabilidades
durante el desarrollo del proyecto. En el comienzo, uno se encarga de filmar,
otro sujeta el texto para que la persona que interpreta tenga más facilidades y
fluidez comunicando y el último trabaja el vídeo con el programa
correspondiente. Pero a veces los papeles se cambian y así todos acabamos encontramos
nuestro lugar en el conjunto.
Todo esto será beneficioso en el
caso de que decidamos llevar la realización de esta actividad a nuestras aulas
porque, mientras los alumnos realizan el proyecto, estarán desarrollando una
gran cantidad de conocimientos, procedimientos y actitudes que les servirán en
el resto de su formación académica y en su vida.
Este trabajo requiere saber
redactar, tener capacidad crítica de elección, ser autónomos, saber trabajar en
grupo, interpretar un personaje, saber filmar y trabajar con distintos
programas de internet, ser pacientes, memorizar, saber estar, hacer
aportaciones al grupo sin miedo, preguntar cuando sea necesario, pedir ayuda,
trabajar la creatividad y explotarla al máximo, etc.
Algunos de los pasos requeridos
para la realización del proyecto en grupo son, por lo tanto: la elección del
cuadro que se va a representar, la redacción del guion que se va a seguir, la
grabación, el paso del trabajo al ordenador… Pero, además, como ya he
mencionado, se requieren otros trabajos individuales como, por ejemplo, de
memorización.
Es necesario que esté claro desde
el principio que el proyecto no es fácil, pues son precisas muchas horas de
dedicación y mucha paciencia. Pero, sin embargo, una vez terminado, si volvemos
la vista atrás y recordamos todos los momentos graciosos, de discusiones o de
cansancio, podemos decir que el resultado merece la pena.
Si alguna vez llevara la realidad
aumentada a mi aula lo haría tal y como lo hemos hecho en clase, pero teniendo
en cuenta, claro, la edad de los alumnos. Sabiendo esto, quizá restringiría su
elección de cuadros dándoles una lista con los que quiero que sean trabajados y
estableciéndome a mí misma una serie de objetivos que los chicos y chicas
deberán alcanzar.
Personalmente, el trabajo me ha
gustado mucho. Me ha parecido diferente y original en relación a todo lo que hemos hecho anteriormente y,
además, lo veo muy didáctico puesto que, como ya he expresado anteriormente, de
él podremos sacar innumerables aprendizajes fundamentales.
En conclusión, creo que
es posible llevarlo a las aulas organizandolo con antelación y cediendo la responsabilidad a los alumnos de cada grupo para cumplir las fechas
establecidas, porque si no, como profesores, corremos el riesgo de perder el
control de la actividad y, en ocasiones, se alargará más de lo fijado.
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